Gustavo Adolfo Bécquer
Rima I, Gustavo Adolfo Bécquer
Yo sé un himno gigante y extraño
que anuncia en la noche del alma una aurora;
y estas páginas son de ese himno
cadencias que el aire dilata en la sombra.
Yo quisiera escribirle, del hombre
domando el rebelde mezquino idioma,
con palabras que fuesen a un tiempo
suspiros y risas, colores y notas.
Evoca: nacimiento de la poesía como fuerza interior, la dificultad de las palabras para expresar los sentimientos.

Rima II
Saeta que voladora
cruza, arrojada al azar,
y que no se sabe dónde
temblando se clavará.
Evoca: lo imprevisible del sentimiento amoroso.
Rima III
Olas gigantes que os rompéis bramando
en las playas desiertas y remotas,
envuelto entre sábanas de espuma,
¡llevadme con vosotras!
Evoca: deseo de evasión ante el sufrimiento emocional.
Rima V
Yo soy ardiente, yo soy morena,
yo soy el símbolo de la pasión;
de ansia de goces mi alma está llena:
¿a mí me buscas? —No es a ti: ¡no!
Mi frente es pálida; mis trenzas de oro,
puedo brindarte dichas sin fin…
¿A mí me llamas? —No; no te adoro…
¡Yo amo a otra!
Evoca: el amor imposible y la idealización femenina.
Rima VII
Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueña tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo
veíase el arpa.
Evoca: la poesía dormida que solo despierta ante la emoción verdadera.
Rima XXXVIII
Los suspiros son aire, y van al aire.
Las lágrimas son agua, y van al mar.
Dime, mujer: cuando el amor se olvida,
¿sabes tú adónde va?
Evoca: la poesía dormida que solo despierta ante la emoción verdadera.
Rima VIII
Cuando miro el azul horizonte
perderse a lo lejos,
al través de una gasa de polvo
dorado e inquieto…
Evoca: contemplación, melancolía y fugacidad.
Rima XI
Yo soy un sueño, un imposible,
vano fantasma de niebla y luz;
soy incorpórea, soy intangible;
no puedo amarte. —¡Oh, ven, ven tú!
Yo soy un sueño de tu esperanza,
una ilusión de tu corazón;
no me preguntes lo que no alcanza
tu poca fe… —¡No, no soy yo!
Evoca: tensión entre el amor idealizado y el amor terrenal.
Rima LIII — Volverán las oscuras golondrinas
Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez, con el ala a sus cristales
jugando llamarán.
Pero aquéllas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha al contemplar,
aquéllas que aprendieron nuestros nombres…
ésas… ¡no volverán!
Evoca: el carácter irrepetible del amor perdido.
Rima LVI
Hoy como ayer, mañana como hoy,
y siempre igual, un cielo gris y un viento
que rompe el corazón y que lo agita
con sus alas de hielo.
Evoca: el dolor existencial y la monotonía del sufrimiento.
Rima LXVI
Señora, si no os acordáis de mí,
decid: ¿quién os contó que yo os quería?
¿Quién os dijo mi nombre y mi apellido?
¿Quién os habló de mí? ¿Quién fue, señora?
Y si acaso tenéis alguna duda
de mi desdén, mirad cómo respiro,
ved qué tranquilo estoy, ved cómo os miro:
mirad que no me acuerdo ya de nada.
Evoca: el desengaño amoroso mezclado con orgullo y resignación.
Aquí tienes cuartetos u octetos tomados de 10 de las mejores Rimas de Gustavo Adolfo Bécquer.
A diferencia de otros poetas, Bécquer no publicó las Rimas individualmente ni con fechas separadas. Fueron escritas entre 1858 y 1870, pero todas se publicaron de forma conjunta y póstuma en 1871.
